Desde hace años, Chile viene afinando su marco normativo para que las compras públicas no solo sean eficientes, sino también responsables con el entorno. Con la Ley de Compras Públicas 2025 en el horizonte, el foco ya no está solo en el precio o la rapidez: hoy, conceptos como sustentabilidad, ciclo de vida del producto y reutilización de recursos son parte del lenguaje obligatorio en cualquier licitación del Estado. Quien no lo entienda, simplemente se queda fuera.
La economía circular dejó de ser un “extra bonito” para convertirse en un criterio con peso específico en las bases de muchas compras públicas. Este cambio no es trivial: implica nuevas exigencias para proveedores, mayor preparación técnica para participar en licitaciones y una visión más integral sobre los bienes y servicios que se ofrecen.
Qué cambia con la Ley de Compras Públicas 2025
La nueva normativa —que reemplaza la Ley N.º 19.886— establece un sistema de compras públicas más transparente, inclusivo y comprometido con el medio ambiente. Uno de sus pilares es la incorporación obligatoria de criterios de sostenibilidad, lo que incluye aspectos sociales, éticos y, especialmente, ambientales.
Desde ChileCompra, el organismo encargado de administrar la plataforma de licitaciones del Estado, ya se han impulsado guías y lineamientos para incorporar criterios de economía circular. Y con la ley de 2025, estas orientaciones pasarán a ser obligatorias en muchas categorías.
Principales ejes de cambio en las licitaciones:
| Eje | Cambio principal |
|---|---|
| Sostenibilidad | Evaluación obligatoria del impacto ambiental del bien o servicio. |
| Economía circular | Priorización de productos reciclables, reutilizables o que generen menos residuos. |
| Criterios sociales | Inclusión de empresas de menor tamaño, cooperativas y actores locales. |
| Transparencia | Trazabilidad en las etapas del proceso y mayor apertura de datos. |
Estos cambios no solo transforman el cómo compra el Estado. También elevan la vara para las empresas proveedoras. Ya no basta con ofrecer un buen precio. Hay que justificar por qué lo que se vende es mejor para el planeta y la comunidad.
Qué se entiende por economía circular en este contexto
La economía circular busca romper con el modelo lineal de “extraer – producir – desechar”. Su lógica es distinta: extiende la vida útil de los productos, favorece la reparación en vez del reemplazo, y valora el reciclaje como parte del ciclo productivo.
En el caso de las compras públicas, esto se traduce en que los organismos del Estado deben preferir bienes y servicios que:
- Sean reutilizables o reciclables.
- Se hayan producido con materiales reciclados o menos contaminantes.
- Tengan una menor huella de carbono.
- Generen menos residuos durante su uso.
- Cuenten con planes de gestión de fin de vida útil (recolección, tratamiento o disposición responsable).
No se trata solo de computadoras hechas con plástico reciclado o mobiliario escolar con certificación forestal. También abarca servicios: limpieza con productos biodegradables, mantención de áreas verdes sin pesticidas, transporte con vehículos eléctricos, entre otros.
Cómo afecta esto a quienes licitan con el Estado
Para un proveedor que participa en Mercado Público, esto significa que deberá adaptar su oferta y su estrategia de licitación. ¿Tienes un producto que puede reciclarse? ¿Tu servicio incluye una forma de reducir el consumo de recursos? ¿Puedes acreditar el origen sustentable de tus materias primas? Esas respuestas pueden marcar la diferencia entre ganar o perder una licitación.
Ejemplo práctico:
Una empresa que ofrece impresoras podría quedar atrás frente a un competidor que, por el mismo precio, entrega equipos con menor consumo energético, tóner reciclado y un plan de retiro de residuos electrónicos.
Otro caso concreto:
Un proveedor de catering para eventos institucionales ahora debe considerar envases compostables, reducción del desperdicio de alimentos y origen local de los insumos.
Por lo tanto, ya no es solo cuestión de ser el más barato. Es cuestión de presentar una solución completa y responsable.
Herramientas para prepararse
El Estado ha desarrollado distintos instrumentos para apoyar a los proveedores en este nuevo escenario. Uno de los más útiles es la Guía de Compras Públicas Sustentables de ChileCompra, donde se detallan criterios, ejemplos y orientaciones para aplicar la economía circular en licitaciones.
Otras herramientas clave:
- Ficha de sostenibilidad: disponible en la plataforma de licitaciones, permite identificar fácilmente productos con atributos verdes.
- Etiquetas y certificaciones: algunas bases ya exigen certificaciones como ISO 14001, sello Sello Chile Origen Consciente o certificación FSC, entre otras.
- Capacitación gratuita: tanto en línea como presencial, a través de Academia ChileCompra, donde se ofrecen cursos para aprender a incluir criterios ambientales y sociales en las propuestas.
Qué tipo de productos y servicios ya están siendo evaluados bajo criterios circulares
Desde hace ya un tiempo, algunas categorías de productos han sido priorizadas para aplicar economía circular. Esto se refleja tanto en los convenios marco como en licitaciones abiertas.
| Categoría | Ejemplos de criterios circulares aplicados |
|---|---|
| Tecnología | Equipos reacondicionados, eficiencia energética, menor uso de componentes tóxicos. |
| Mobiliario | Uso de madera certificada, diseño modular, facilidad de reparación. |
| Aseo e higiene | Productos biodegradables, envases reutilizables, plan de reciclaje de residuos. |
| Papelería | Papel reciclado, cartuchos reutilizables, minimización de empaques. |
Esto no es una lista cerrada. De hecho, con la nueva ley, se espera que estos criterios se apliquen a un número mucho mayor de categorías, e incluso que se evalúe el desempeño sustentable de los proveedores en su conjunto.
Desafíos y resistencias que aún persisten
Aunque la norma es clara y los beneficios son evidentes, el cambio cultural no se da de la noche a la mañana. Aún hay resistencia en algunos organismos públicos que siguen priorizando precio por sobre sustentabilidad. Y muchas pymes proveedoras aún no saben cómo adaptar su oferta a estos nuevos requerimientos.
Una queja recurrente es que los criterios sustentables encarecen la oferta o exigen certificaciones difíciles de conseguir para empresas pequeñas. Pero ChileCompra ya ha señalado que el foco estará en facilitar estos procesos e incentivar mejoras graduales, sin dejar fuera a nadie.
Un punto crítico es la fiscalización. Que los criterios estén en las bases no garantiza que se apliquen correctamente. De ahí la importancia de formar a los compradores públicos y mejorar los mecanismos de control.
Lo que viene: hacia una contratación pública más consciente
La Ley de Compras Públicas 2025 no solo moderniza un sistema; redefine qué significa comprar bien con recursos públicos. En esta nueva etapa, cada compra estatal se convierte en una oportunidad para empujar cambios estructurales: reducir el impacto ambiental, apoyar la producción local, y promover un modelo económico más regenerativo.
¿Eso implica más trabajo para los proveedores? Sí. ¿Y más responsabilidad para el Estado? También. Pero lo más relevante es que esta ley invita a todos los actores a repensar sus prácticas, con una mirada de largo plazo.
Las empresas que entiendan esta lógica y actúen en consecuencia no solo estarán mejor preparadas para ganar licitaciones. También estarán ayudando a construir un país más consciente, donde lo que compramos importa tanto como la forma en que lo hacemos.

