Comprar una máquina nueva de una sola vez puede dejar la caja de una pyme en cero por varios meses. Pedir un crédito bancario resuelve el problema de liquidez, pero no es la única vía, y en algunos casos ni siquiera la más conveniente desde el punto de vista tributario. El leasing financiero ofrece una estructura distinta, con reglas de IVA y de gasto que conviene entender antes de decidir.
Cómo funciona el leasing financiero
En un contrato de leasing, una institución financiera adquiere el bien que la pyme necesita y se lo entrega a cambio de rentas periódicas durante un plazo pactado. Al finalizar el contrato, dependiendo de lo acordado, la empresa puede ejercer una opción de compra, devolver el activo, o seguir la alternativa que se haya definido desde el inicio. Durante toda la vigencia del contrato, el bien se considera tributariamente parte del activo fijo del arrendador, es decir, de la institución financiera, no de la pyme que lo usa.
La diferencia clave frente a un crédito bancario
Con un crédito bancario tradicional, la pyme compra el bien directamente, se convierte en su dueña desde el primer momento, y solo puede deducir como gasto los intereses del crédito, no el capital. Con el leasing, en cambio, la cuota completa, que combina capital e interés, puede tratarse como un gasto que afecta directamente la determinación de la renta líquida imponible del negocio. Esa diferencia reduce la base tributaria de una forma que un crédito convencional no permite.
Cómo funciona el IVA en el leasing
El tratamiento del IVA en el leasing cambió en los últimos años. Tras la derogación del antiguo artículo 37 bis por la Ley 21.540, de febrero de 2023, el leasing volvió a tratarse como un contrato de arriendo con opción de compra. Esto significa que cada cuota mensual del leasing incluye IVA, y ese IVA se recupera como crédito fiscal mes a mes, a través de la declaración mensual en el Formulario 29, igual que cualquier otro crédito fiscal del negocio.
La ventaja práctica de esta recuperación mensual aparece en el flujo de caja: en una compra directa, el IVA se recupera de una sola vez en el periodo de la adquisición, lo que exige tener ese monto disponible de inmediato. En el leasing, el IVA se va recuperando de forma gradual junto con cada cuota, lo que puede resultar más manejable para un negocio con flujo de caja variable.
| Aspecto | Crédito bancario | Leasing financiero |
|---|---|---|
| Propiedad del bien | De la empresa desde el inicio | De la institución financiera durante el contrato |
| Qué se puede deducir | Solo los intereses del crédito | La cuota completa (capital + interés) como gasto |
| Recuperación del IVA | De una sola vez al momento de la compra | De forma gradual, mes a mes, junto con cada cuota |
| Al finalizar el plazo | El bien ya es propiedad plena de la empresa | Opción de compra, devolución, u otra alternativa pactada |
Fuente: elaboración propia con información de la Ley 21.540 y guías especializadas en leasing financiero para empresas en Chile.
Qué piden los bancos e instituciones de leasing
Para acceder a un contrato de leasing, las instituciones suelen solicitar documentación legal de la empresa, como su constitución y poderes vigentes, estados financieros y declaraciones tributarias recientes, información sobre ventas y flujo de caja, y el detalle técnico del activo que se va a financiar. No existe una tasa única: varía según el riesgo de la empresa, el plazo del contrato, la moneda, el tipo de activo y las garantías que se puedan ofrecer.
Cuándo conviene más un crédito tradicional
El leasing no es automáticamente mejor en todos los casos. Si la pyme quiere ser dueña del bien desde el primer día, planea usarlo durante mucho más tiempo que la vida útil del contrato, o prefiere mantener la libertad de vender el activo en cualquier momento sin las condiciones propias de un arrendamiento financiero, un crédito bancario tradicional puede ser la opción más simple, aunque no ofrezca el mismo tratamiento de gasto deducible.
Qué comparar antes de elegir
Más allá de la tasa que ofrezca cada alternativa, conviene comparar el costo financiero total, incluyendo seguros obligatorios durante el leasing, el valor de la opción de compra al final del contrato, y el efecto neto en la renta líquida imponible del negocio según cada estructura. Un contador puede ayudar a proyectar cuál de las dos opciones termina siendo más barata en el balance final, no solo en la tasa de interés nominal.
Preguntas frecuentes
¿Soy dueño del bien durante un contrato de leasing?
No. El bien se considera tributariamente parte del activo fijo de la institución financiera mientras dura el contrato. La empresa adquiere la propiedad solo si ejerce la opción de compra al finalizar.
¿Puedo deducir el capital de las cuotas de leasing como gasto?
Sí. A diferencia de un crédito bancario, donde solo se deducen los intereses, en el leasing la cuota completa puede tratarse como gasto que afecta la renta líquida imponible.
¿Cómo recupero el IVA en un contrato de leasing?
De forma gradual, a través del crédito fiscal que genera el IVA incluido en cada cuota mensual, declarado en el Formulario 29, en vez de recuperarlo todo de una vez como en una compra directa.
¿Cuándo conviene más un crédito bancario que un leasing?
Cuando la pyme prefiere ser propietaria del bien desde el inicio, planea usarlo por mucho tiempo, o quiere flexibilidad para venderlo sin las condiciones de un contrato de arrendamiento financiero.
Sobre esta nota: Este artículo se elaboró con información de la Ley 21.540 sobre tratamiento tributario del leasing y guías especializadas en financiamiento para pymes en Chile, con fecha de revisión al 2 de octubre de 2026. Se recomienda evaluar el caso concreto con un asesor financiero o contable antes de elegir entre leasing y crédito bancario.
