La universidad no termina cuando se entrega el diploma. Al menos no en Chile, donde algunas instituciones han comenzado a entender que el tránsito entre el aula y el mundo laboral requiere algo más que conocimientos técnicos: requiere compañía. Y no cualquier compañía, sino aquella que nace de la experiencia compartida, del consejo honesto, del tiempo regalado por quienes ya pasaron por ahí.
El arte de acompañar: cuando la experiencia se convierte en brújula
Hay algo profundamente humano en la figura del mentor. No es un profesor, tampoco un jefe. Es alguien que ya caminó por el mismo sendero, tropezó en las mismas piedras, y ahora se ofrece como faro para quienes recién comienzan. En Chile, varias universidades han entendido que el conocimiento no se transmite solo en clases magistrales, sino también en conversaciones íntimas, en consejos inesperados, en silencios compartidos.
La Universidad de Chile, por ejemplo, lleva años cultivando este tipo de vínculos a través del programa Mentados, impulsado por la Facultad de Derecho. No se trata de una charla motivacional ni de una asesoría fugaz. Es un sistema estructurado que contempla mentorías individuales y colectivas, donde estudiantes y egresados se encuentran para hablar de lo que no aparece en los libros. Más detalles pueden consultarse en el sitio oficial de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.
La mentoría como mapa emocional: el caso de la Universidad Católica
En la Pontificia Universidad Católica de Chile, el programa de Mentorías Laborales se articula desde el Centro de Desarrollo Profesional. Aquí, el foco está puesto en la exploración vocacional y el aterrizaje en el mundo laboral. Lo interesante es que los mentores no son necesariamente académicos, sino profesionales voluntarios que ya han pasado por la misma universidad y ahora devuelven la mano. Más información está disponible en el sitio Mentorías Laborales UC.
Cuando el mentor es un par: el piloto de la Universidad de los Andes
No todos los modelos de mentoría se basan en la figura del egresado exitoso. En la Universidad de los Andes, se está probando un enfoque distinto: la mentoría entre pares, donde estudiantes de cursos superiores acompañan a los de primer año. El programa, en fase piloto, se aplica en las carreras de Comunicación Audiovisual, Periodismo, Publicidad y Psicología. El detalle del programa puede consultarse en el sitio de Admisión UANDES.
¿Qué ganan los mentores? Más de lo que se imaginan
Ser mentor no es solo un acto de generosidad. Es también una forma de revisar el propio camino, de poner en palabras lo aprendido, de descubrir que uno sabe más de lo que cree. Muchos egresados que participan en estos programas confiesan que, al principio, dudaban de su capacidad para orientar a otros. Pero luego, al escuchar las preguntas de los estudiantes, se dieron cuenta de que sus respuestas no estaban en manuales, sino en la memoria de sus propios errores.
¿Y los estudiantes? ¿Qué encuentran en estos espacios?
Más que respuestas, encuentran compañía. En un sistema universitario que a veces se siente como una carrera de obstáculos, tener a alguien que ya cruzó la meta puede ser un alivio. Los estudiantes valoran la posibilidad de hablar sin filtros, de preguntar lo que no se atreven a consultar en clases, de escuchar historias reales que no están editadas para parecer perfectas.
Comparativa de programas de mentoría en universidades chilenas
| Universidad | Tipo de mentoría | Participantes principales | Modalidad | Enlace oficial |
|---|---|---|---|---|
| Universidad de Chile | Individual y colectiva | Estudiantes y egresados de Derecho | Presencial y virtual | Mentados UChile |
| Pontificia Universidad Católica | Laboral, con egresados | Estudiantes de distintas facultades | Semestral, grupal | Mentorías UC |
| Universidad de los Andes | Entre pares (piloto) | Estudiantes de primer año | Individual | Mentoría UANDES |
¿Por qué ahora? ¿Por qué Chile?
En un país donde el acceso a la educación superior ha crecido, pero donde la inserción laboral sigue siendo un terreno pantanoso, los programas de mentoría aparecen como un puente necesario. No reemplazan a los cursos ni a los diplomas, pero ofrecen algo que el sistema tradicional suele olvidar: el acompañamiento.
Chile, con su diversidad de universidades y su creciente preocupación por la empleabilidad, está en una posición privilegiada para consolidar estos programas. Y aunque aún no hay una política nacional que los articule, el interés institucional va en aumento. Sería deseable que el Ministerio de Educación, a través de plataformas como Mifuturo.cl, comenzara a incluir indicadores sobre mentorías en sus evaluaciones de calidad.
Lo que queda después del diploma
Hay quienes creen que la universidad termina cuando uno recibe el título. Pero los programas de mentoría demuestran que el vínculo puede continuar, que la comunidad académica no se disuelve en la ceremonia de graduación. Al contrario, se transforma. El egresado deja de ser alumno y se convierte en guía. El estudiante deja de ser novato y se convierte en interlocutor. Y en ese cruce de caminos, ambos aprenden.

